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La vida o es una aventura atrevida o no es nada.



CRÓNICAS DE VIAJES Y AVENTURAS



Dos bicicletas y un amigo


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Junio de 2013, travesía de 2 días circular por Sierra Nevada.

Salida: Puerto de la Ragua

 

Hace tiempo que no salimos con la bicicleta de travesía cargando todo lo necesario para pasar al menos una noche y el viaje de verano está al caer. Carlos lleva tiempo hablandome de una ruta de un par de días suave por Sierra Nevada muy bonita y decidimos a ir antes de que haga mucho calor. En total son unos 110km que podemos repartir en dos días y dejarnos el tramo corto para el domingo poder llevar pronto a Valencia.

Realmente la ruta es espectacular. Lo que más nos gustó, es que en los 110km de pista, muy buena, no nos cruzamos con ningún coche y apenas un par de personas. Ruta muy solitaria que en gran parte discurre por frondosos bosques con bastante sombra y unas vistas de alta montaña muy bonitas.

El primer día encontramos bastante agua, fuentes y rios que este año de grandes nevadas nos ha regalado. Pero hay que tener bastante autonomía de agua para la segunda parte, que está muy seca. 

 El viernes por la noche dormimos en la furgoneta en el puerto de la Ragua y salimos el sábado temprano.

Centro recreativo Puerto de la Ragua

Quien me conoce, ya sabe como me encantan los animales, pero doy mi palabra que apenas le rasqué un poquito, le dije alguna palabra amable y le di un cacho de pan duro. Este perrito negro que véis detrás de Carlos salió detrás nuestro corriendo como si la vida le fuera en ello. Fue tal la situación, que nos adecuamos un poco la velocidad porque pensabamos que no iba a desistir.  

 

 

Le pusimos de nombre Bigotes, para no encariñarnos demasiado... aunque eso fue imposible. Hacía mucho calor y, aunque pensábamos que nos seguiría un rato y después desaparecería, nos siguió más de 60 kms que hicimos en la primera etapa.

Parabamos en todos los rios para que se refrigerará un poco. Y nos miraba con recelo por si nos ibamos sin él. La verdad que Bigotes ayudó a acabar con nuestro est´rés de la ciudad. Un viaje sin duda, muy tranquilo, sin prisas, disfrutándolo.

 

 

Hasta una buena siesta debajo de un abol y al lado de un río en las horas en las que más pega el sol. Por supuesto, Bigotes no se separa de nosotros 

 

 

 

 

Ya hemos hecho unos 65kms y Bigotes parece estar destroxzado. Él va correidno detrás de nosotros e intenta ir a nuestro ritmo. Aunque le damos agua y algo de comida, yo estoyalgo asustada por si le pasa algo, pero es que el es un alma libre y quiere venir con nosotros. Plantamos tienda, descansamos y preparamos algo de cena. Bigotes prueba el Risotto, que parece no haber tastado nunca. Nos mira con cara de agradeciemiento antes de beber o comer algo que le damos. Que día más bonito! Y que compañero más majo!!! 

 

 

Es impresionante, como sin conocernos, ya parece nuestro más fiel amigo. No se separa de nosotros ni un segundo y si tiene contacto físico mejor que mejor. Aprovecho para pasarle mi cepillo y dejarle el pelo bien suavito, no veas como le gusta.

 

 

Nos levantamos el sábado por la mañana y Bigotes parece estar destrozado. No es capaz de andar y repta por el suelo como si se mueriera de dolor. Nos da mucha pena. No sabemos que hacer, pues es una parque nacional y no pueden pasar coches, no hay nadie, ningún pueblo, tenemos que salir de allí y tenemos claro que no nos vamos sin Bigotes.

Pensando que eran agujetas, salimos arrastrando la bici con él andando y poco a poco, parece que vuelve a coger ese ritmo de trote que tiene tan bonito. Yo no sabía ni me podía imaginar que un perro pudiera aguantar tanto corriendo y disfrutara de esta manera. A la hora, Carlos y Bigotes ya me llevaban delantera en las cuestas.

 

 

Desayunando por la mañana. Lecha con cereales (creo que esto tampoco lo había probado, jejeje)

 

 

Carlos y Bigotes (bajo la bici) en un mirador con vistas al Mulhacen.

 

 

Precioso eh!! Que guapo y que simpático! Me da miedo... se acerca el fin de la ruta y tendremos que despedirnos de él.

 

 

"Piscolabis" en una de las partes más altas de la ruta. Vistas magníficas, pan casero, queso y fuet. Reponemos fuerzas.

 

 

 

 

Nuestro amigo no se sepera de nosotros ni un momento.

 

 

 

 

Eso sí, siempre intentando encontrar la mínima expresión de sombra.

 

 

Ha sido un fin de semana fantástico, lleno de sensaciones. Hemos hecho un gran amigo que nos ha acompañado incondiocionalmente, sin pedir nada y sin hacer ruido, simplemente porque disfruta de nuestra compañia.

La despedida, ha sido muy amarga, con lágrimas. Aunque queda ese fin de semana nos queda un rayo de esperanza, algo nos dice que lo volveremos a ver.

 

Gracias Bigotes por tu compañia en esta ruta. Te has convertido en algeuin muy especial para nosotros.

 

Carlos y Vida.